Estomago en las Mariposas.
Para las mujeres el mejor afrodisíaco son las palabras, el punto g está en los oídos, el que busque más abajo está perdiendo el tiempo

“Siento que el lado izquierdo de tu cuerpo me gusta más, siempre inicio por el lado izquierdo y termino en el lado derecho, siempre te beso con más intensidad tu teta derecha y te nalgueó siempre mucho más, mucho más tu nalga derecha y en tu oído izquierdo siempre una canción te canto, te dejo más mordidas por el lado izquierdo de tu espalda que por el lado derecho y el lado izquierdo de tu alma me pertenece y el derecho también, tus ganas izquierdas también, siempre tomo tu mano izquierda y la sudo más que la derecha e inicio besándote del lado izquierdo de tus labios terminando en el derecho y en sí está es la crónica de cómo adoro tu lado izquierdo aunque siempre termine estando en tus lados derechos, durmiendo en tu lado derecho siempre ocupando el lado derecho de nuestra cama.”
—Miguel A. Amador (via miguelangelamador)

Las noches siempre eran frías en verano y calientes en invierno ¿Por qué sería? Nunca lo llegué a saber, tan sólo recuerdo esos pliegues en los árboles tratando de descifrar la historia de un bosque que estaba encantado por gaviotas que volaban y ardillas que andaban revoloteando por los árboles en forma de pino. Cada mañana mis sábanas se arrinconaban hacía mi espalda sudorosa, y el olor a crepes me acariciaba mis sentidos y me hacía dar brincos a mi barriga aún pasando el ayuno de una noche larga.
Mis manos parecían como la de las gallinas, o eso siempre me decían por tener unas manos largas, amplias, así…cómo las de los pianistas. Me gustaba más que me dijeran que eran como la de los pianistas, por lo menos me hacía parecer importante.

Las pisadas de personas, me despertaban mucho antes que el sol radiante saliendo por el oriente. Mi estómago se arrinconaba detrás de mis costillas y la ropa húmeda de una noche pasada por lluvia se hacía presente en mis pestañas con resto de agua sucia del cielo. Odiaba tanto estar así…en la calle, pero a la vez me gustaba esa especie de bosque encantado que me había acogido. Me sentía privilegiada por tener pájaros que me cantaran al oído, cuando una vez sólo me cantaban los camiones que pasaban por mi hogar.
Fue una temporada de lluvias que me quitó mi hogar, hasta la familia que me enseñó a cantar… Ahora después de años en un bosque que aún sigue encantado, canto canciones en un piano regalado, para poder curar mis antiguas heridas, con el hilo de la música y con el sedante del amor.

—Cartas sin destinatario, La Catrina
“Para qué fijarnos en egos si el nuestro también funciona.”
—Mi despegue 2014, 107/365, La Catrina
“Por sí viene a mi noche recuerde que mis latidos los tiene allá.”
—Mi despegue 2014, 106/365, La Catrina
“Escucho sonidos del más allá, del más acá, del nunca más, escucho voces tuyas, algunas variaciones de tu voz en el ambiente, recuerdo algunas buenas palabras tuyas para mí, algunos buenos recorridos de tus labios en mi cuerpo, el sendero del placer, escucho sonidos que se pierden en el mas allá, que nunca recordare, que ya nunca tendré, que se perdieron en el nunca, en algún lunes aburrido, o en un domingo de barbacoa, en algún sábado de gloria, en un miércoles de cenizas, en una tarde de películas, sexo y palomitas, se perdieron entre tus más ocultos deseos, en tus promesas mas retorcidas.”
—Miguel A. Amador (via miguelangelamador)
“Estamos lejos, si.. Pero bajo el mismo Eclipse.”
—Mi despegue 2014, 105/365, La Catrina
“Se me olvidaba que tan corto es el cielo cuando no estás.”
—Mi despegue 2014, 104/365, La Catrina
“Miedo a amar. ¿Qué puede haber más hermoso?¿Qué riesgo mayor vale la pena correr? Con lo bonito que es entregarse a la otra persona, confiar en ella y no pensar en nada más que en verla sonreír.
El amor más hermoso es un cálculo equivocado, una excepción que confirma la regla, aquello para lo que siempre habías utilizado la palabra “nunca”. Qué tengo que ver yo con tu pasado, yo soy una variable enloquecida de tu vida. Pero no voy a convencerte de ello. El amor no es sabiduría es locura.”
Federico Moccia
“Voy a donde los abrazos se hacen fortalezas y las sonrisas castillos de historias genealógicas.”
—Mi despegue 2014, 103/365, La Catrina

Y allí en medio de un todo y de un nada,

en medio de un olor a atardecer,
a un verano en el mar,
a un anochecer de tú, la luna y yo.


Allí donde quiera que sea,
en cada parpadeo, en cada latido,
allí entre tu columna y la mía,
entre tu esternón y mi corazón.

Donde encaja mi beso con tu boca,
y donde habita mi respiración con tus suspiros,
allí entre amor y la pasión,
es donde habitas tú,
vivo yo.

—Te deseo cuando nada es mio, La Catrina


“La espuma en su piel se veía con pequeños reflejos de colores, sí, cómo si fueran burbujas con colores ocultos. Olía a canela, a frutas del bosque, y su boca…su boca sabía al vino que llevaba en su mano derecha. Movía su copa de forma circular, haciendo mover todo líquido de color vinotinto. El vino era fino, no hacía ver falta ver la etiqueta, tan solo poder sentir su olor y ver su movimiento, yo ya lo sabía. Ella me miraba con ojos sensuales, mientras su boca recibía el fino cristal. Mi cuerpo estaba caliente, no veía la hora que toda el agua de esa bañera que se hacía cada vez más pequeña para mí, comenzara a hervir. Sus piernas se movían, tratando de quedar encima de los bordes de la bañera. La música que sonaba de fondo, iba transportarme a una película, de esas que siempre deseas estar; con una chica guapa, a la que desees besar, con una chica a quién poderle hacer el amor cariñosamente con olores excitantes. Y allí estaba ella, mirándome y esperando a que yo diera ese primer paso. Estaba hablando, y yo no podía entender nada, estaba totalmente hipnotizado con su belleza. Ella lo sabía, y se veía que le hacía gracia. Soltó su copa de vino, y se sumergió en el agua. Con un suspiro solté el aire retenido, y apareció ante mí, como una diosa. ¿Cómo podía ser posible, que después de tantos años de casados aún sintiera lo mismo que cuando la conocí? Mi cuerpo seguía sintiendo esas cosas fascinantes, estaba seguro que ese, era mi amor sin fin. Nosotros nos amábamos y nos deseábamos. No teníamos secretos, rara vez nos preocupábamos en pensar que haríamos en unos años, porque pasara lo que pasara siempre estaríamos juntos.”
—Letras afrodisíacas, La Catrina 

una-feminista-mas:

Homenaje a nuestra sangre lunar:"¿Por qué me enseñaron que tú eras impura?que habría de esconderte muy bien en mis faldas,que nadie siquiera habría de enterarseque estaba manchando con rojo mi cama…si tú eres la sangre que canta el milagro,la misma que grita que no venimos de la dura costilla de un hombre,sino del vientre tibio de una mujer;contigo, en lugar del agua bendita,convendría persignar toditas las frentes,tú que vienes del vientre sagrado,tú que sales del vientre caliente,tú que das testimonio de vida,tú que sabes curar a la gente.Una noche de éstas, me iré en silencio bailando a los campos,Voy a dejar que baje mi sangre, aquí por mis piernas,que llegue a los surcos, que entre en la tierra;habrá más cosecha, la fruta más dulce…Si cada mujer hiciera lo mismo,Si fuéramos todas bailando a los campos,Habría más amor en los pueblos del mundo,Habría más dulzura…Bendita sangre lunarQue pintas de fértil mi vientre¡Qué linda caricia le das a mi sexo!Quisiera contigo pintarme la caraLos labios, los senos y el almaPintar en las manos de aquel que me ama…” Por: Karluna TersoDe la bella página: Mi Sangre no Mancha.

una-feminista-mas:

Homenaje a nuestra sangre lunar:

"¿Por qué me enseñaron que tú eras impura?
que habría de esconderte muy bien en mis faldas,
que nadie siquiera habría de enterarse
que estaba manchando con rojo 
mi cama…
si tú eres la sangre que canta el milagro,
la misma que grita que no venimos de la dura costilla de un hombre,
sino del vientre tibio de una mujer;
contigo, en lugar del agua bendita,
convendría persignar toditas las frentes,
tú que vienes del vientre sagrado,
tú que sales del vientre caliente,
tú que das testimonio de vida,
tú que sabes curar a la gente.
Una noche de éstas, me iré en silencio bailando a los campos,
Voy a dejar que baje mi sangre, aquí por mis piernas,
que llegue a los surcos, que entre en la tierra;
habrá más cosecha, la fruta más dulce…
Si cada mujer hiciera lo mismo,
Si fuéramos todas bailando a los campos,
Habría más amor en los pueblos del mundo,
Habría más dulzura…
Bendita sangre lunar
Que pintas de fértil mi vientre
¡Qué linda caricia le das a mi sexo!
Quisiera contigo pintarme la cara
Los labios, los senos y el alma
Pintar en las manos de aquel que me ama…” 

Por: Karluna Terso
De la bella página: Mi Sangre no Mancha.


“Mi inspiración viene de muchas partes. A veces de la lluvia, de la música o del bosque. Pero cando tú te apareces en mi mente, escribo las mejores cosas.”
Inspiraciones nocturnas (via entreletrasycafeina)
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